Se dice para referirse a un chico que cae bien, es simpático y tiene buen rollo. Vamos, el típico que te echa una mano sin pedir nada y te alegra el día con dos frases. No es una expresión rarísima, pero en Aragón suena muy natural y queda de lujo para hablar bien de alguien.
"El chaval majo de la frutería me vio con prisa y me coló la bolsa delante, y encima me regaló una mandarina. Así da gusto, macho."