En Nariño, chapotear no es solo hacer splash en un charco. También se usa para esa persona que habla y habla sin freno, salpicando a todos con cuentos, detalles y vueltas que nadie pidió. Vamos, que te deja empapado de palabra. Tiene su encanto, pero en reuniones largas puede ser mortal.
"Parce, no invites a Luisa a la reunión, que llega y se pone a chapotear con historias del barrio y salimos todos empapados, sin haber decidido ni el tinto."