Se usa cuando se suelta una lluvia durísima, de esas que en dos minutos te dejan como si te hubieras metido a la ducha con ropa. Es el típico aguacero que tranca la calle, te daña el plan y te obliga a correr a buscar techo. Vamos, que cae agua a lo bestia y sin avisar.
"Íbamos pa’ la tienda por unas polas y, apenas salimos, cayó un diluvio. Dani con la cámara al hombro y yo sin paraguas, quedamos empapados y tocó refugiarnos en la panadería."