Se usa para hablar de alguien que anda lleno de cadenas, anillos, relojes brillosos y ropa que grita mírenme. Es como la versión rancho del lujo, bien exagerado y medio grasa, pero con personalidad. A veces se dice en chiste, otras medio en burla, aunque hay que admitir que el blin blin tiene su encanto.
"Mirá a ese chango, viene al cumple en ojotas pero con tanto blin blin que parece boliche bailable ambulante, le falta nomás el humo y el DJ"