En El Salvador se le dice así a un cipote o a alguien que anda bien alzado de ideas, con sueños grandes y planes que suenan medio locos. Puede ser admiración porque tiene ambición, o burla porque se cree la gran cosa. Depende del tono y de quién lo diga, pero siempre va con esa vibra de volar alto.
"Mirá ese bicho volado, ya anda diciendo que en dos años va a tener empresa, carro y casa en la playa. Vaya pues, ojalá le salga."