Se le suelta a alguien cuando anda bien creído, presumido o con aires de grandeza, como si fuera intocable. Es básicamente decirle que le baje dos rayitas, que se ubique y vuelva a la realidad. En Chihuahua se oye mucho para aterrizar al compa que ya se subió a su ladrillo.
"No, pues míralo, ya ni saluda desde que trae troca nueva. Ey, compa, bájate del caballo, que aquí todos somos del mismo rancho."