Se dice cuando te animas a hacer algo que da miedo, es arriesgado o te saca de tu zona de confort, como si te fueras a montar un toro en un jaripeo. Va con vibra de valentía medio imprudente, de esas que te aceleran el corazón. Muy de rancho y bien mexicano, la neta.
"Me aventé un jaripeo y le hablé a la morra que me gusta en plena fiesta, con toda la banda viendo. Me temblaban las patas, pero salió chido."