Se dice cuando alguien propone irse a la playa de una, sin tanta vuelta ni planificación. Es como soltar un plan relámpago: agarrar las cosas, montarse y caerle al agua. En Bolívar suena bien natural, porque cualquier excusa sirve para un chapuzón, una rumbita y desconectar del calor. Y sí, provoca.
"Epa, hoy estoy ladillao. ¿Nos arrancamos pa' la playa ahorita, compramos hielo, armamos la cava y nos bajamos unos cocos locos?"