En Nueva Esparta decir que alguien está arrancado es afirmar que no tiene ni medio, que anda sin una locha y con la billetera llorando. Es el clásico estado de quiebra cotidiana, cuando toca estirar el sueldo, fiarse en la bodega y rezar para que caiga un pago extra. Y hay que admitir que la palabra suena tan dura como la realidad.
Se dice cuando estás sin un peso, pelado, con el bolsillo en modo desierto. Vamos, que no tienes ni un chele para resolver lo básico, ni pa’l café o la guagua. Es una forma muy dominicana de admitir que andas en olla, pero con ese humor de sobreviviente que nunca falta.