Se dice cuando organizas o se arma una fiesta enorme, de esas que se ponen buenísimas y acaban en puro desmadre, pero del chido. En Sonora suele ir con tono de orgullo, como diciendo que estuvo a reventar y nadie se quería ir. Ideal para pedas épicas y planes que se salen de control.
"Compa, la carne asada se nos fue de las manos y terminamos armando un fiestón, hasta el vecino cayó con bocina y ya nadie quería jalarse."