Se dice cuando alguien arma un alboroto enorme, como si de la nada se organizara un eventazo con gritos, risas, música y medio barrio enterándose. Aplica para reuniones que iban tranquis y terminan en desmadre por culpa de la banda escandalosa. No es literal, claro, pero pinta perfecto el caos.
"Íbamos a echar chisme bajito en casa de Carlos y ver pelis, pero llegaron los compas con bocina y chelas y armaron un congreso que hasta el vecino se asomó."