Se dice cuando alguien arma el alboroto, el arguende o la discusión, normalmente en plan cotorreo, no para pelearse de verdad. Es ese momento en que la banda se prende, todos opinan a la vez y se hace un desmadrito sabroso. Puede ser por cualquier tontería, pero se disfruta el relajo.
"No manches, en la comida familiar armamos el bara-bara por las carnitas y acabamos todos hablando encima, bien prendidos y muertos de risa."