Se dice cuando andas sin lana, pero en modo extremo: quebrado, pelón, sin un peso y con la cartera haciendo eco. Es la forma de admitir que no te alcanza ni para lo básico, tipo el camión o un refresco. Muy de compas para bajar la realidad con tantito humor, aunque duela.
"No manches, después de ese fin ando bien pelado, ya ni pa' las chelas me alcanza. Toca cenar maruchan y rezarle a la quincena."