Se dice de alguien que va todo el rato con el Jesús en la boca, nervioso y con miedo a que pase algo malo. Como si estuviera rezando por adelantado y esperando la tragedia en cada esquina. Se usa mucho para cortar la paranoia de un amigo y decirle que se relaje un poco, que no todo es el fin del mundo.
"Güey, ya deja de andarte con el santo en la boca, nomás vamos a la tienda y tú ya andas como si nos fueran a asaltar por respirar."