Se dice de quien no se está quieto ni tantito y se la pasa de un lado a otro, como perro callejero buscando qué hacer. Puede ser por inquieto, por andar de visita en visita o porque siempre trae plan. Suena medio de carrilla, pero también con cariño, cuando alguien nomás no se sienta.
"Desde que se compró la moto, Juan anda pata de perro: hoy amaneció en el Centro, al rato en Soledad y en la noche quién sabe, ni a cenar se aparece."