Se dice cuando andas bien molido, cansadísimo, como si te hubieran dado una paliza, aunque sea por la chamba, la desvelada o la fiesta. Es muy de México y suena fuerte, pero muchas veces va en plan exageración para decir que ya no te da el cuerpo. Úsala con confianza entre compas.
"No inventes, ayer me aventé doble turno y luego la peda, hoy ando madreado en la chamba y hasta el jefe me vio con cara de zombi."