Se dice cuando alguien anda exageradamente feliz, brillando de buen humor y con energía a tope, como si trajera el sol pegado en la espalda. Es esa vibra de no caber de la alegría y contagiar a todos, aunque el día esté pesado. Suena muy caribe y medio cursi, pero funciona.
"Desde que Pedro chambea en la playa, anda hecho un arcoíris todo el día, hasta en el camión va saludando a medio mundo y ni el lunes lo tumba."