Se dice cuando alguien está en plan zen total, relajadísimo y sin apuro, como si tuviera la cabeza de paseo por la montaña aunque esté en plena ciudad. Va para el que anda despreocupado, disfrutando y sin drama, con esa calma mendocina de aire puro. Ideal para describir al que no se altera ni con quilombo.
"Volvió de Potrerillos y cayó a la oficina en modo montaña, mate en mano y cero apuro, mientras todos corrían con el cierre del mes."