Se dice cuando alguien anda a mil por hora, metido en un montón de pendientes, chambeando o resolviendo cosas sin parar. La idea es que trae tanto movimiento que hasta levanta polvo, como en el rancho o en la calle de terracería. No es necesariamente que le vaya mal, nomás que no se da abasto.
"Compadre, entre la chamba, los plebes y el carro descompuesto, ya ni te vemos, siempre andas en la polvareda y ni chance de una cheve."