Se dice cuando alguien anda bien alocado, haciendo cosas raras, tomando decisiones sin sentido o en plan descontrol total. Puede ser por la fiesta, el estrés o nomás porque se le botó la canica. No es diagnóstico ni nada, es puro cotorreo para decir que trae la cabeza en otro lado.
"No manches, el Beto anda en la loquera: se puso a regañar a la licuadora porque según él le estaba contestando, y luego quiso invitarle una chela al perro del vecino."