Se dice cuando alguien anda muy crecido, con aires de jefe, como si fuera el mero mero y todos tuvieran que seguirle la corriente. Va de sobrado, presume, se mete a mandar sin que nadie se lo pida y quiere llamar la atención. No es literal, es más bien para bajarle tantito el ego. Y sí, da risa.
"Llegó el vato a la carne asada, ni saluda y ya anda diciendo cómo prender el carbón y qué música poner. Anda de tiburón bien machín."