En Veracruz, andar de jarocho es ir bien veracruzano por la vida: con sabor, alegría y ese orgullo costeño que se nota a kilómetros. Se usa cuando alguien anda fiestero, echando relajo, bailando, cantando o tirando buena vibra como si trajera son jarocho en la sangre. No cura la cruda, pero casi.
"Llegó Juan con su guayabera, la bocina a todo y ya andaba de jarocho, armando el relajo en la banqueta y poniendo a medio barrio a bailar."