En Chile se usa para decir que alguien anda acelerado, hiperactivo o pasado de revoluciones, como si tuviera un motorcito prendido todo el día. Puede ser por entusiasmo, por nervios o porque se tomó algo que lo dejó eléctrico. Suena bien coloquial y medio burlón, de esas tallas que se tiran entre compadres.
"Compadre, el Juan llegó a la pega hablando hasta con la impresora, anda con la weá prendida. ¿Se mandó tres energéticas o qué onda?"