Dicho hidrocálido para burlarte de alguien que trae un antojo brutal y se está atascando como si la comida se fuera a acabar. Se usa mucho en fiestas, bodas o convivios donde hay barra libre de garnachas y el compa no perdona ni el arroz. Es carrilla, pero bien sabrosa.
"En la boda se acabó media mesa de guisos y todavía fue por postre. Iba con el tamal tamaño boda, bien quitado de la pena, como si le pagaran por repetir."