Se dice cuando alguien anda bajoneado, con el ánimo por el suelo y cero pila, como si todo le saliera mal. Es ese modo en que te levantas y ya estás chato antes del desayuno. Muy de andar medio derrotado, quejumbroso o sin ganas de nada. Y sí, se pega fácil si el día viene torcido.
"Desde que le rechazaron el proyecto, el Nacho anda a la paila. Llega a la pega con cara larga, puro suspira y reclama por todo, ni el cafecito lo revive."