Se dice para pedirle a alguien que se banque la situación, que aguante el golpe sin llorar ni bajarse del barco. En Argentina suena mucho en charlas de amigos, laburo o cancha, cuando toca comerse una mala racha o una cargada. Es como decir: bancátela y seguí. Duele, pero es parte del juego.
"Perdimos 0-3, dos autogoles y el técnico aplaudiendo. Yo ya quería apagar la tele y el Rosco me tira: aguantá la vara, capo, el domingo nos desquitamos."