En Uruguay se usa para decir que alguien se suma de una a un plan, propuesta o idea, sobre todo si pinta divertido o conveniente. Es como ver que hay movida, no dudar ni medio segundo y subirse al carro con alegría. A veces también implica aprovechar una oportunidad que apareció de la nada, y hay que admitir que suena bastante simpático.
Se usa cuando alguien acepta una propuesta sin pensarlo mucho, aunque sea medio absurda, rara o improvisada. Es como decir que se suma al plan con ganas de joda o simplemente porque pinta. A veces implica dejarse llevar por la situación, incluso si el plan es un delirio hermoso. Y hay que admitir que tiene su encanto.