Se dice cuando alguien se acelera, se emociona de más y se pone intenso con algo, como si le hubieran dado cuerda. Es ese momento en que te vienes arriba y empiezas a hacer o decir cosas sin medir, gastando plata o armando planes a lo loco. Útil para bajarle dos a la gente.
"Marico, ya compraste la carne y el hielo, no agarres metro y te lances a pedir otra caja de birras pa' la rumba."