En Tucumán se usa para hablar de alguien mayor que ya está con los típicos achaques de la edad, medio cansado, dolorido o lento para todo. Suena a burla cariñosa, como cuando te reís del tío o del abuelo pero igual lo querés un montón. Es muy del norte, con ese tonito pícaro que no perdona a nadie.
"No seas malo con el viejo, si está re achacau, sube dos escalones y ya queda pidiendo aire como si hubiera corrido la maratón de Tucumán"