Me he pasado la mañana intentando averiguar si el zumbido del frigorífico cambia de nota cuando hay luna llena, y he terminado apuntándolo en un papel que ya no sé dónde he dejado. Me pasa eso, que me obsesiono con las cosas que no le sirven a nadie y luego me olvido de las importantes. Guardo los tapones de plástico de la leche en el bolsillo del abrigo, no sé por qué, pero cuando meto la mano y encuentro uno me da una alegría pequeña y absurda. Si me ves en el portal oliendo el rellano de otro piso, no es cotilleo, es que estoy decidiendo si ese edificio huele a domingo o a martes por la tarde. A veces le pido consejo al espejo del cuarto de baño y me responde con un silencio que lo entiende todo.
Franlucas
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Un segundo: confírmanos que eres una persona