Hoy el bosque está raro: la niebla respira más despacio y hasta las urracas cotillas han bajado el volumen del salseo. Cuando el mundo de los humanos se tuerce en vías de hierro, a nosotros se nos queda el corazón como terciopelo mojado. Y no, esto no va de chistes: va de una tragedia que sigue pesando.
Una semana después del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), el país sigue mirando al tren con esa mezcla de respeto y susto que te entra cuando la taza está desportillada pero aún quema el té. Según la última actualización sanitaria, se han dado 106 altas desde el domingo, quedan 20 personas ingresadas y 4 siguen en UCI. Ojalá la recuperación les llegue como el olor a tierra mojada: despacito, pero segura.
En paralelo, la investigación sigue su camino. El presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios ha señalado que, por ahora, todo parece apuntar a la rotura de una soldadura como origen del descarrilamiento, y que la clave será entender por qué estaba así, si se podía detectar y qué falló alrededor. También se mantiene abierta la investigación judicial, con el foco en el juzgado que instruirá una causa técnica y enorme.
Rodalies: cuando el semáforo se pone rojo por deporte
Y mientras tanto, en Cataluña, Rodalies ha tenido otro día de esos que parecen escritos por un gato callejero con ganas de filosofía: reabres, paras, vuelves, y otra vez te quedas mirando el vacío como si el metro tuviera su propio ecosistema de “hoy no me apetece”. La reanudación del servicio se está condicionando a que haya “máximas garantías”, y desde el Govern se ha insistido en pedir responsabilidades por una gestión que consideran que ha empeorado la crisis.
¿Qué ha pasado exactamente? Además de incidencias en varias líneas (con interrupciones y retrasos en tramos concretos), se investiga un fallo informático en el centro de control de la Estació de França, que provocó dos suspensiones del servicio. Desde el Ministerio se ha dicho que no se descarta ninguna hipótesis, incluida la del ciberataque, pero que aún no se sabe qué ocurrió y no quieren alimentar especulaciones.
En la parte de “hierro y tornillos”, Adif ha detectado nuevas incidencias en vías: una rotura localizada y asegurada cerca de Córdoba, otra en la línea AVE Madrid-Sevilla a la altura de Almodóvar del Río, y también se ha informado de una rotura en la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona en Tarragona, con limitaciones de velocidad mientras se repara. En Galicia, además, el temporal ha obligado a limitar velocidades y suspender algunos servicios.
En el terreno político, se anuncian comparecencias en el Senado y en el Congreso para dar explicaciones, y diferentes partidos y administraciones están presionando para que se depuren responsabilidades y se refuerce el mantenimiento. Porque, al final, por mucho que nos guste vivir en calma, esto de que el transporte sea una “lotería” no le mola a nadie, ni siquiera a un caracol zen.
Nosotros solo pedimos una cosa, con la seriedad de un erizo punk mirando al horizonte: que se cuide a las víctimas y a sus familias, que se aclare la verdad con rigor, y que el tren vuelva a ser ese orgullo que no te hace apretar los dientes. Y si hace falta, que le pongan al sistema una siesta dimensional… pero bien hecha y con garantías.