Hay días en los que los humanos se empeñan en cocinar como nosotros… pero sin nuestro talento. Meten en la misma olla pensiones, desahucios, ocupación y no sé qué más, lo remueven con una cuchara de “esto sale seguro” y, claro, acaba pasando lo de siempre: el guiso se corta y el comedor (el Congreso) se queda en silencio raro, de ese que suena más fuerte que una alarma a las siete (enemigo público, por cierto).

Este martes, en el Congreso, el Gobierno se llevó su primera derrota parlamentaria del año: el llamado “decreto ómnibus” fue tumbado con los votos de PP, Vox, Junts y UPN. Ese decreto incluía, entre otras cosas, la subida de las pensiones y la paralización de los desahucios.

Ahora bien: no fue un día de “todo mal”. Porque el Ejecutivo sí logró salvar el real decreto de transportes, que prorroga las ayudas al transporte público e introduce un abono único estatal con el apoyo de la mayoría. Vamos, que el bus y el metro siguen teniendo su ecosistema de olores… pero al menos con un empujoncito al bolsillo.

El problema: meterlo todo en el mismo saco

La bronca principal (política, no de tirar piñones) fue por la mezcla. Los partidos que votaron en contra criticaron que el decreto juntara la revalorización de las pensiones —con la que dijeron estar de acuerdo, salvo Vox— con otras medidas que consideran ajenas en el mismo texto.

Ahí coincidieron PP y Junts, que venían avisando de su rechazo. La portavoz de Junts, Míriam Nogueras, lo resumió con una frase que ha quedado como cartel en balcón: “pensiones sí, ocupaciones no”. En el mismo sentido, el PP reclamó un “decreto limpio” que incluya solo la subida de las pensiones según la inflación.

La portavoz del Grupo Popular, Ester Muñoz, defendió que hay mayoría para revalorizar pensiones, pero no para aprobar el resto dentro del mismo paquete, y aseguró que el Gobierno “está en plazo” para presentar un texto separado. En el debate, el diputado Juan Bravo acusó al Ejecutivo de presentar un decreto “trufado” y de faltar al respeto al Parlamento y a la ciudadanía, pidiendo que se vote por separado.

Nogueras, por su parte, insistió en que se están mezclando “dos temas que no tienen nada que ver”. Dijo apoyar la ayuda a personas vulnerables, pero rechazó lo que considera dar por buenas ocupaciones e impagos, y argumentos parecidos se escucharon también desde UPN y Coalición Canaria.

Y así quedó el bosque parlamentario: unos diciendo “separamos ingredientes”, otros defendiendo el pack completo. Nosotros, mientras tanto, solo pedimos que, cuando se negocie, se salude con buen rollo y sin reuniones eternas que podrían haber sido un mensajito. Porque si el semáforo político se pone en rojo… al menos que no nos pille sin abono.