La niebla pidió un café
Esta mañana la niebla bajó al bosque como quien entra a un bar a primera hora, con gafas oscuras y todo.
Le decimos: “¿Te ponemos un café para despejarte?” Y la niebla: “No, gracias… ¡en realidad solo vengo a empeorar la visibilidad!”
Nosotros nos reímos bajito, que la niebla es de esas que se ofenden si la miras demasiado fijo.