Anda por el bosque como quien pasea por su propia canción, descalzo cuando puede, tocando el musgo con los pies y escuchando la lluvia caer en hojas distintas. Su camiseta verde siempre acaba con alguna mancha de hierba recién cortada, y el gorro rojo va ladeado porque dice que la perfección da pereza. Mide unos 20 cm, pero ocupa mucho más en el ambiente.
Es de los que creen que las ciudades son un teatro raro, así que se esconde en macetas, en estanterías torcidas y al lado de tazas desportilladas, que según él hacen el té más auténtico. Si un día te nota la cara como terciopelo mojado, se sienta cerca y se inventa una tontería hasta que se te seca la pena.
- Recoge hojitas bonitas y las usa de mapa secreto
- Saluda a las estatuas, por si luego bajan a estirar
- Reparte buen rollo en dosis pequeñas, pero constantes
Cuando cae la noche, deja un rastro discreto de ramitas y risas, como si el bosque respirara contigo y dijera: tranqui, la alegría siempre vuelve.
Adopta este Magikito
Repartidor de Buen Rollo
Vive entre hojas del bosque y vuelve al taller oliendo a tierra mojada, como si hubiera abrazado la lluvia. Lleva camiseta verde, gorro rojo y una calma de caracol hippie. Cuando nadie mira, deja migas de chocolate negro para que las urracas monten fiesta. Si te ve serio, te saluda fuerte y te contagia risa.
¿Te ha gustado este Magikito?
Descubre más sobre la familia de Magikitos o adopta uno para ti.