Rana con linaje

Curiosidad

Hoy nos hemos puesto en plan filólogos de charca. Sonó un roac en el charquito y nos dijimos... ¿y la palabra rana de dónde viene?

La palabra es tela de vieja. Vamos, la abuela del castellano ya la llamaba así. Nosotros hemos heredado el nombre como quien hereda una cazuela que todavía funciona.

¿De dónde viene la palabra “rana” en español?

Pues viene del latín rana, tal cual. Es una de esas palabras que han viajado por los siglos sin perder el abrigo. En las lenguas romances cercanas también se le ve el plumero. En italiano es rana, en catalán granota (que ya suena a “ranota” con chulería), y en portugués quedó más cortita: , como si le hubieran hecho una sesión de peluquería.

Moraleja Magikita: saber de dónde viene una palabra es como ponerle una linternita al día. Hoy, si algo te suena raro en tu cabeza, pregúntate “¿de dónde me viene esto?” y verás cómo el charco se vuelve más clarito.

La rana filóloga

Chiste

Esta mañana vimos una rana con las gafas hechas de cáscara de bellota, sentada encima de un nenúfar leyendo un libro.

Le decimos: “¿Qué lees, tronca?” Y nos suelta: “Latín. Que yo no soy una rana cualquiera, yo tengo denominación de origen”. Le decimos: “Vale, vale… ¿y por qué haces esos ruidos tan raros?” Y nos mira tela de seria: “Pero vamos a ver, ruidos raros los tuyos que estás tol día escuchando reggaeton

Moraleja magikita: si te ponen una etiqueta tonta, no te te pelees a lo bestia. Tú respira y dale la vuelta a la tortilla.

Ancas sin anfibios

Receta

Hoy toca un clásico con giro de bosque: “ancas de rana”… pero en versión respetuosa. O sea, hacemos unas ancazetas (ancas de seta) que quedan crujientes por fuera, tiernecitas por dentro y tú diciendo: “menudo salto culinario”.

Ingredientes:

  • 300-400 g de setas de ostra (pleurotus), deshilachadas en tiras “tipo muslito”
  • 2 dientes de ajo, bien picaos (pa darle carácter de charca elegante)
  • Un buen puñado de perejil fresco (verde nenúfar)
  • Ralladura y zumo de 1/2 limón (el salto ácido)
  • Para rebozar: 1 huevo o 4 cucharadas de aquafaba (el líquido del bote de garbanzos) y 80-100 g de pan rallao
  • 1 cucharadita de pimentón (opcional, pero te pone el plato con capa)
  • Sal, pimienta
  • Aceite de oliva para freír suave o hacerlas a la plancha con alegría

Preparación:

Primero hacemos el “adobo charquero”: en un bol mezclamos ajo, perejil, limón, sal, pimienta y, si te va, pimentón. Echamos las setas y las manoseamos con cariño, como quien masajea un problema hasta que se rinde. Las dejamos reposar 10-15 minutillos.

Ahora el rebozado: pasas las setas por huevo (o por aquafaba si vas en modo vegetal) y luego por pan rallado. No hace falta empanado de armadura medieval, solo una capita crujiente.

Sartén con aceite a fuego medio-alto. Doras las ancazetas por tandas, sin amontonarlas, que si no se ponen tristonas y blandengues. Cuando estén doraditas, las sacas a un plato con papel.

Las sirves con un chorrito de limón extra y, si te apetece, una ensaladita o unas papas al horno. Y ya está: sabor de “bistró” con conciencia de bosque.

Consejo del bosque: si hoy te apetece algo potente, que sea potente sin pisar a nadie. Se puede crujir con alegría y seguir queriendo a las ranas vivitas, que ellas bastante curro tienen con su metamorfosis.

Salto, pausa, salto

Reflexión

"No todo salto es una huida: a veces es una forma de cuidarse."

Las ranas no están tol día saltando como si tuvieran que demostrarle algo a alguien. Se quedan quietecitas, miran, escuchan, respiran con calma. Y cuando toca, saltan. Sin disculpas, sin drama, y sin explicarlo con un PowerPoint.

Nosotros a veces hacemos lo contrario: o nos quedamos pegados a una piedra por miedo, o saltamos por impulso y luego acabamos en un charco que no lleva ni agua. Y lo curioso es que el equilibrio no está en “hacerse siempre el valiente”, está en elegir el momento correcto.

Igual hoy no te falta fuerza. Igual te falta una hoja de nenúfar: un sitio pequeño donde parar, recolocarte y decidir hacia dónde va el siguiente salto con un poquito más de respeto por ti mismo.

¿Qué salto te pide el cuerpo ahora mismo… y qué pausa pequeñita podrías darte antes, solo pa saltar con más verdad y menos ruido?

Tu cesta: 0,00 € (0 productos)

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!