En Catamarca se usa para decir que alguien se mandó una cagada o cometió un error grosero, de esos que se notan y te dejan pagando. Es como “meter la pata”, pero con sabor bien norteño y un toque más serio, porque el yerro suele traer consecuencias o quilombo. Y sí, duele más cuando era fácil hacerlo bien.
"Juan juró que el asado le salía de una, se colgó con el fuego y lo dejó carbón. Los pibes lo miraron y listo, tremendo yerro se mandó."