Se dice cuando alguien está tan nervioso, asustado o cortado que le tiemblan hasta las pestañas. Vamos, que no controla el cuerpo y parece gelatina a punto de desparramarse. Se usa mucho después de un susto, antes de un examen o cuando te toca hablar en público. Muy gráfica y muy de aquí.
"Le dijeron que salía a exponer sin avisar y el chaval se quedó temblando como un flan, con el folio en la mano haciendo la conga."