Se dice cuando te vas a dar una vuelta sin prisa, normalmente por la costa, el malecón o el muelle, solo para despejarte y disfrutar del airecito. Es plan cero estrés, mirar el mar, chismear un rato y dejar que la brisa te acomode las ideas. No es hacer nada, pero hacerlo con estilo.
"Parcero, hoy no quiero ni rumba ni vueltas raras. Me voy a soplar la brisa al muelle, me compro una pola y quedo fino mirando el mar."