Se dice de la persona que se queja por todo, a cada rato y por puras tonteras, como si tuviera una pega de reclamar. Es el típico que encuentra malo el clima, el ruido, la fila y hasta el pan. No es el peor insulto, pero cansa caleta escucharlo todo el día.
"El Mario es más quejica que la cresta, alegó por el café, por el WiFi y hasta por los pájaros que cantan en la mañana."