Se dice de alguien que es un torbellino: no para quieto, va a mil y se mete en todos los fregados. Suele tener energía de sobra y, de paso, deja el ambiente un poco patas arriba. Puede ser cariñoso o medio queja, según el tono. Vamos, que donde entra, se nota.
"Neno, desde que llegó Antón a la fiesta no hubo descanso: bailó, habló con todo el mundo y dejó la cocina hecha un cristo. Ese chaval es un huracán."