Se le dice a alguien que habla mucho y vende humo, promete cosas que luego no cumple o va de listo sin tener ni idea. Vamos, el típico que te monta una película y al final no hay ni tráiler. Es un insulto suave, muy de barra de bar, para señalar al fantasma de turno.
Se usa para hablar de alguien muy poco serio, que va de bocas, promete mil cosas y luego nada de nada. También vale para esa peña que vive en su mundo, siempre llegando tarde a todo y montando películas. No es un insulto brutal, pero sí un buen toque de atención. Y hay que admitir que suena bastante gracioso.