En el Quindío y en el Eje Cafetero se le dice rubio a un café bien cargado, oscuro y potente, de esos que te despiertan hasta los traumas. Es una forma muy local y cariñosa de hablar del tinto fuerte. Nada que ver con el color del pelo, aunque la confusión siempre saca una risa.
"Parce, hágame un rubio bien bravo que anoche hubo farra hasta las seis y estoy más muerto que vivo en esta oficina."