Se dice cuando alguien anda de hablador y promete regalos o favores que nunca entrega. Vamos, que te endulza el oído con el cuento de que ya merito te lo da, pero puro aire. Es una forma muy yucateca de señalar al que queda mal sin armar bronca. Y sí, da coraje.
"Mi primo jura que me va a regalar su bici desde Navidad, pero nomás me trae vueltas. Ese cuate solo anda regalando ceibo y yo ya me quedé esperando como menso."