Se dice cuando te pones a hablar mal de alguien a sus espaldas, sacándole defectos, criticando a saco o soltando pullitas. Vamos, lo típico de la sobremesa o del bar cuando alguien suelta un nombre y ya nadie lo suelta. No es precisamente elegante, pero es bastante común y hasta engancha si te descuidas.
"En cuanto se fue el jefe a por tabaco, empezaron a rajar de él que si es un pesado, que si no da una, y el camarero ya estaba poniendo otra ronda."