Se dice cuando alguien no puede soltar toda la lana de golpe, pero sí ir pagando en abonos chiquitos, poco a poco. Es como decir que te vas poniendo al corriente a pasitos, sin ahorcarte. Suena muy de plática cotidiana, de tienda, de tanda o de deuda entre compas.
"Mira, no te me estreses, hoy deja cien pesitos y ya luego le sigues, tú puedes aportar por poquitos cada semana sin bronca."