Se dice cuando alguien organiza o monta un sarao con jaleo: una fiesta improvisada, un plan con mucha gente o un follón logístico de los buenos. También vale para cuando montas un chiringuito de la nada y acaba viniendo medio barrio. Suena muy andaluz y tiene ese puntito de caos divertido.
"Quillo, trae hielo y altavoz, que en el patio vamos a preparar un tinglao y al final se planta hasta el vecino del quinto con la guitarra."