En Panamá se dice cuando te quedas mirando algo o a alguien con ganas, con curiosidad o con puro morbo, como si no pudieras despegar la vista. Es ese stare intenso de “no disimulas ni un poquito”. Puede ser por alguien que te gusta o por algo que te dejó loco. Y sí, se nota a kilómetros.
"Manito, ¿viste a la pelaíta nueva del barrio? Cada vez que pasa por la esquina quedo pelándome el ojo, ni disimulo, qué pena conmigo."