Se dice cuando te marcas una cagada curiosa y luego te toca reconocerlo sin excusas, con autocrítica y un puntito de humor. Vamos, que la has liado tú solito y lo asumes, aunque te dé vergüencita. Suele usarse para meteduras de pata sociales o despistes gordos que te dejan retratado.
"Entré al grupo de WhatsApp del curro y solté el audio rajando del jefe... en el grupo del jefe. Me pegué una fregona que flipas."