Se le dice al que aparece justo cuando hay comida gratis y, en cuanto termina de llenar la guata, se esfuma al tiro. Llega como si nada, se sirve con confianza y desaparece más rápido que excusa de domingo. Es medio cargado, pero igual da risa cuando ya cachaste quién es el pato relámpago del grupo.
Apodo juguetón para ese amigo que aparece en la previa como relámpago, saluda a todos, se toma una piscola a la rápida y se esfuma justo cuando la fiesta se empieza a poner buena. Es el típico fantasma carretero que promete quedarse hasta el final, pero siempre termina pegando la media fumada. Y hay que admitir que igual da risa.