Expresión navarra para soltar incredulidad con mala leche y un punto de cachondeo. Se usa cuando alguien dice algo que te parece un disparate, una injusticia o una obviedad de las gordas, como para responder: venga ya, no me fastidies. Suena brusca, pero en confianza es puro teatro y tiene su gracia.
"¿Que ahora cobran por poner una servilleta en el bar? No te jode el pilón, al final vamos a tener que llevar el mantel de casa."